Mecida en el olvido...

 


Me acusaron de echar flores
a las coronas de espinas...

¿Tan ciega estoy
que no distingo entre la gente?
¿Tan torpe soy
que tu mirada se me escapa
y si la alcanzo es para comprobar
que no entiendes nada...?
¿Dónde están los brotes que sembré,
dónde la paz que emito,
dónde mi cariño...?
¿Acaso crees que puedo hablar distinto,
pensar de otro modo
o sentir de otra manera...?


* * *


Voy desbaratando la escalada del tiempo,
rescatando soplos de luz imaginarios.

Voy reencontrando sentidos perdidos
y sensaciones apagadas vuelven a mí.

Voy experimentando la pasión de un día,
la calma de otro...

Y vuelvo... a la misma cáscara
que me acoge y me deja vivir,
enmascarándolo todo
en una apariencia extraña
que me es indiferente;
a la misma pena
que todos conocen y que yo
reconozco a mi pesar,
plantada en el dosel que me separa
de ese algo incierto
que me conmueve y atrae
mientras miro ese amor que daña
entre pecho y espalda,
como una condena
apenas truncada por la influencia del aire...

*

(Entre tanto mercader
-equivocado o no-
se somete mi talante,
abonado ya el terreno
con ahogados desechos
que se quiebran al menor contacto...
dejándome indefensa).

Por eso sigo... mecida en el olvido.

 

Agustina 28/01/2005

 

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