|
COLLAGE 2
Mis palabras se rompen
como la fe que evoco cada día,
en el afán de hacer mas firmes mis palabras.
Mis ojos, se estrellan cada mañana,
con la soledad que persistente me empuja
a buscar nuevas soledades.
Mis pasos deambulan por recintos cotidianos,
eludiendo los mismos obstáculos
salvando los abismos que interrumpen mis andares.
Rondo las riveras de ríos de silencio
penetro los bosques tenebrosos de la angustia
me pierdo sin saber que aun existo.
Amarro las lágrimas que se escapan sin duelo
y aparto de mis manos lo que es propio
para asumir mi condición indigna.
Los pretéritos acuchillan mi futuro
me cercan las astillas de mis ruegos
mis palabras rotas caen derrotadas.
Recorro caminos aprendidos a fuerza de costumbre
desnudo mis pies repletos de distancias
para sentir el frío del frío en las plantas.
Lo amado permanece tan lejos
lo deseado se oculta en sus propios deseos
presiento que esta noche no tendrá madrugada.
Abro la ventana que cerró el olvido
para verter un poco de luz en mis sombras
para sentir el canto que augura los llantos venideros.
(El silbido de las sierpes que merodean
se confunden con el gruñido de chacales
aguardo el primer arañazo de la muerte).
Busco en el rostro duro de las piedras
la bondad de dioses no esculpidos
lo perfecto se hace más pérfido que lo injusto.
El venablo que atravesará la vida
afila sus aristas anguladas
y la sangre se agolpa mientras aguarda.
La siniestra mueca del destino
me señala los puertos que me esperan
en vano porfío por otros rumbos.
Asumo que no vendrá el perdón que imploro
que todo será como lo ha sido siempre
un puñado mas de palabras en el aire.
No sé si será como presiento
no se si vendrán los que espero
no sé si sé lo que sé..., entonces ...
Guardad las lágrimas que mañana,
serán necesarias en otros llantos
Poned en mi, sólo el silencio.
Maximiliano
26/04/2006
|